Versión para impresiónVersión PDF
Explicatio: Los poemas que acá reúno son aquellos que los poetas colgaron en mi Face Book, debe haber muchos más pero no sé en qué espacio virtual o físico se encuentran.
 
¿QUIÉN ERES BERTHA CÁCERES?
 
Galel Cárdenas
 
I
Río que baja henchido sobre declives de montañas
Y sobre gargantas de valle.
Peñascos que humedecen moles multiformes
Riberas que se deslizan cantando
Cabalgata silvestre y acuosa
Algas que florecen de remansos
Árboles mecidos de niebla.
 
II
 
Oh Padre Gualcarque,
Por fin tu rumor de aguas remotas
Me ha llamado a tu seno
Para formar el ancho vado 
Que baja como un toro ruidoso
Rompiendo los silencios de tu reino.
A veces parece que la sangre 
Fuese la medida de tu existencia,
Los redobles de la guerra
Por fin han tomado mi cuerpo
Como un trofeo de batalla campal.
Padres míos, antiguos sonajeros, 
Tigres tlacoanes de Lempira,
Que perviven como guerreros rebeldes
En las riberas de tu profundo navegar
De aguas irredentas.
Oh padres formadores del cielo y de la tierra
Huracanes cazadores del cielo, 
Padres Vucubes, 
Ya están aquí los blancos gemelos de la muerte
Hablando con anuncio de barbas rojas
Y con lenguas de exterminadores de pueblos primigenios.
Han encendido la ponzoña sobre mi pueblo
Han corcoveado con la sangre bífida
De la víbora que guardan bajo sus papilas.
Padre Gualcarque: recíbeme en tu seno
Ahora que formo parte de tu séquito glorioso, 
Porque he de confesarte que son los mismos dzules yanquis
Quienes asolan con muerte las tierras de nuestros dioses antiguos 
Que formaron el cielo y la tierra y la dispusieron
A nuestra medida en los cuatro ángulos del mundo.
Todo lo creado fue respiración y pensamiento
Del creador y del formador que dijeron hágase la claridad
Y el amanecer que estaba oculto bajo los plumajes verdes y azules
Del quetzal que alimenta la densa floresta de pinos 
Que resguardan el corazón de la tierra, sus ríos y montañas.
 
III
 
Oh padre Gualcarque:
Mi luz es tu frente, mi boca tu vertiente, 
Yo soy el pueblo convertido en agua
Que refulge con pájaros en la ribera audaz
De tus remolinos y tumultos expansivos.
Mis brazos cubren la extensión florecida
Que transita al océano de color azul turquesa
Con su pecho de musgo y alas azules
Que recuerdan a Quetzalcóatl 
Del ave y la serpiente emplumada
O sea del aire y la tierra vegetal innómine
De los pájaros y del maíz erguido 
Como un dios victorioso.
Padre mío, te llevo hacia el pináculo del amor
Solamente los viles pueden reír en esta hora 
De encrucijada y muerte.
Nunca me ausenté de ti, allí estuve arrullándote
Mi río inmortal y siempre enarbolado de aguas
Y fuerza tremebunda sin freno.
Para mí eres además estrella y cielo, 
Horizonte en la galaxia de todos los ríos
Que habitan la tierra que es madre impoluta 
Rotunda e indestructible.
Ahora que he vuelto a ti
Quiero ser tu bella consentida
La flor de tu plumería,
La flor de tu copal, la concha de tortuga 
Que bebe el tiempo, 
La jícara del atol de maíz que florece
Con el humo del fuego sagrado
Tu caracol quiero ser en los remansos 
Que descansan en la orilla de la continuidad.
 
IV
 
Amado río, padre y madre
De esta tierra infinita 
De los pobladores del antiguo Hueytlato
Ahora soy el río que baja henchido
Sobre declives de montañas
Y sobre gargantas de valle.
Soy los peñascos que humedecen tus moles multiformes
Soy las riberas que se deslizan cantando
Soy la cabalgata silvestre y acuosa
Soy las algas que florecen de remansos
Soy, en fin, los árboles mecidos de niebla.
Padre Gualcarque, creador y formador,
Dios de la claridad de la tierra,
Ya nada está en calma, nada en suspenso, 
Ni nada está inmóvil, ni vacío, 
En la extensión profunda de tu desembocadura.
 
BERTA
 
Luis Méndez
“Desde que te fuiste no ha parado de llover”
L.M.
 
Convocados por el agua
pachamama florecida
espíritus ancestrales a tu lado
en un marzo entristecido.
Ría y Río en la confluencia
del agua, el fuego detonador
rasgó tu piel, el dolor
espina irreversible talando
hasta el infinito corazón
tuyo, de un pueblo
de todo un continente.
El equinoccio de marzo te espera.
Míranos,
en el epicentro de tu energía,
aquí, 
donde nos duelen las palabras,
donde al pronunciarte
un mar de luz inunda cada cuerpo
transformado en el retoño de tus luchas,
de tus rebeldias.
Hermana,
Compañera,
Berta
Bertita,
Bertica como te decía Joel,
los asesinos de siempre,
los enemigos del pueblo,
los que mancillaron tu cuerpo,
los que pretendieron acallar tu voz
desde las fauces de un gobierno excremento.
Esos,
Los que siempre buscaron anular
el fuego de tus palabras,
tu sonrisa fresca,
tu ternura en la lucha
tu amor incansable por ese otro mundo posible,
esos,
políticos y empresarios excremento
seguirán abrigados por la “bendición” maldita
del siempre Cardenal Oscar Andrés Rodríguez,
Cardenal de la muerte que jamás tendrá vida,
esos,
los malditos serviles del capital,
los que profanaron tu cuerpo
esos,
hoy y siempre serán
los condenados por la historia
Ud. No se va compañera, hermana
Ud. Se queda en cada brazo que se levanta,
en cada grito que se pronuncia,
en cada palabra enunciada;
“Viejito”, como me decía a veces,
“mire viejito, hágale guevos que esto está cabron”
“Hermano, déjese de pajas”, como me decía otras veces,
“No joda compita, hay que apretarla
que esto está pigiado”.
 
BERTA 
 
Candelario Reyes García
 
El agua se vuelve fuego,
viento, incendio, copal.
 
La tierra vuelve a la tierra
pero la luz crece en sus círculos.
El camino es una cruz y la señal
un tiempo en la medida de los pasos
de los ríos y los caminantes.
¿Quién ha hecho de los ríos cenizas
y de las arenas maldiciones?
 
Tierra blanca y tierra roja,
un Guancasco de amor se celebra hoy:
Berta Cáceres asciende a la luz de las flores,
al chispear de las flamas, a la agitación de los ocotes
y de las brasas de todos los hervores de la indignación.
 
Morada, amarilla, negra, la sal,
el copal en caracoles de nubes
y el clamor popular en pirámides
más altas que las montañas y profundas que el Mar.
Berta Cáceres caminante,
el agua se despide, los ríos tendrán sed
y las lagunas gemirán sequías,
mientras el hedor de tus asesinos
se clavará en el alma de la patria.
 
¡Despierta humanidad¡ Tu grito.
Berta, célula viviente y respiración,
quédate con nosotros, 
en la lluvia, en el rocío, en la sangre,
Quédate y anímanos a caminar.
 
 
BERTHA REVIVE LOS QUETZALES
 
Oscar Amaya
 
Curtida de pájaros ahora vive la Diosa del bosque.
Con la hojarasca ceñida a sus pies de hierbabuena.
Acunadas sus lunas en la ternura de su mirada.
Allí en las aguas de los ríos la susurran de niebla las siemprevivas.
Levita en el eco de los jaguares, en el repique de la llovizna.
Los trinos inmortalizan sus huellas en el follaje.
Su piel se torna vuelo en la montaña.
Pero necia su palabra, la Diosa revive los quetzales,
Vuelve trueno a la libertad y derrota a las serpientes.
 
 
INMEMORIAM 
A BERTHA CACERES FLORES, 
UNA LUZ QUE NUNCA SE APAGARA 
REQUIEM
 
Oscar Fernando Sierra
 
No has muerto mujer
en la escama del pez fallecido,
llevabas alforjas de palabras
con hojas de primavera
corazón de jaguar
amor lenca,
ancestral amor llevas 
en la lucha de una burbuja de acero,
no me quiero quedar callado amiga
forajidos vestidos de abejas asesinas
Pagaran con plomo tu caída,
perdona, que te escriba hasta ahorita,
el llanto en mi alma no se detiene
enemigos del colibrí
llevan sus tóxicos eléctricos
en la mansa corriente de un río,
en la profundidad de un bosque
que moría, 
eres flor de montaña de Celaque,
del Merendon,
lucha incipiente contra la bala desconocida,
nos dejas la huella precisa,
nuestros pasos no se detienen
también, en la tierra de jícaros
las minas destruyen la gota bendita del agua
se marchitan los ojos de los niños,
luchaste hasta el último instante 
de tu agonía,
dejas la bandera de la lucha cimentada
en el puño, nadie retrovade,
frente en lo alto del sol
debes de estar en alguna estrella
solo ilumínanos para continuar
la batalla, esta vez corazón de árbol
mujer-colibrí
mujer-luciérnaga
mujer-luchadora
estaremos de frente
esperando
a que el sol no sucumba.
 
CANTO EN DOS TIEMPOS
 
A Bertha Cáceres 
 
Oscar Sierra
 
Decir Bertha entre alfabetos de silencios                           
Es decir libertad en la hormiga
que escala montañas con mitos
de mayas y lencas
no has muerto
digna y frágil
ente la afronta de los mandamases
el agua negra de una coca cola
de venenos en el esputos de la gobernanza,
espada contra el daño perenne
de la flor 
en el río que corre cascada adentro
defendiste con sangre
la tierra parida de historias
y saltos
contigo hemos aprendido
a no quedarnos callados ante el tartufo
ante el hipócrita que en la espalda
entierra el puñal, y de frente el dolor subyace,
Bertha, es el rocío de la luna
En la frente enmohecida de un indígena
En la creencia ancestral de un anciano
Del ambientalista
Que sueña verde el bosque por siempre
Aunque el villano con sus trajes torneados
El bosque en mueble convierte
El vientre de nuestra tierra oro extrae
Más lentamente nuestros hijos mueren,
Bertha, tu no querías 
Que la patria siguiera siendo desierto
Siempre a lo lejos escuché el murmullo
De tu lucha, hoy se enciende 
Una llama en la existencia,
Estamos dispuestos a morir
En tu nombre amiga
De la planta
Del árbol ennoblecido,
Amiga de la brisa,
Del canto de los pájaros
No mueres todavía
Tu fuerza de jaguar
Nuestra alma emprende
El ruido de la bala
No nos enmudece
Hasta pronto…
Luchadora..
 
 
IN MEMORIAN
 
Carlos Zelaya
 
Que tu cuerpo repose 
al calor
de la tierra 
por la que tanto
luchaste, 
incansable
firme y altanera
ante usurpadores
de tierras lejanas
y de sátrapas
malinches
que no saben 
de amor y dignidad.
Que descansen tus ojos
tu voz, tu garganta
convertida en viento
fresco en las serranías
de La Esperanza,
en el agua fresca
que baja cantando
por el río Gualcarque.
Que tu cuerpo azotado
sean colores maravillosos
que atesora el Popol-Vuh.
Que duerma la materia
que duerma lo que por 
natura se degrada.
Que sea así,
con amor y respeto;
pero que no duerman
tus y nuestros sueños
que se agite la gente
por tu crimen 
que se reproduzcan 
los alaridos
encadenados de siglos
que rujan los pueblos
arrancados de la tierra,
que no haya descanso
que broten de los 
socavones 
los volcanes
de tu indignación.
Que arrasen
la superficie de este
nuestro pequeño y
gran mundo 
mil huracanes
de vestigios erigidos
desde nuestros pasados.
Que sea la ira de tu 
muerte el detonante
que por fin saque 
de sus ejes lo absurdo
de este mundo en que 
nos toca hoy vivir.