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Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- Organizaciones campesinas realizaron un foro con el tema “Impacto del cambio climático y los TLC en la pequeña y mediana agricultura campesina”, con el fin de analizar la crisis de la baja producción de alimentos por la que transita el país.
 
Además de incidir en la aprobación de una política agraria con la participación de hombres, mujeres y jóvenes rurales, sin criminalizar la lucha social del movimiento campesino hondureño.
 
En este marco se destaca el movimiento campesino al que están adscritas 400 organizaciones en la articulación campesina de Honduras, ARCA-LVC y otros independientes.
 
En el 2014 la Vía Campesina participó en el Año Internacional de la Agricultura Familiar impulsada por la Organización de las Naciones Unidas, ONU, con el propósito de posicionar la soberanía alimentaria que tiene como base a los campesinos, campesinas e indígenas.
 
Los índices muestran que de cada diez familias 8 no poseen predios menores de 5 hectáreas en contraste con el 1% de los grandes productores quienes acaparan la tercera parte de las mejores tierras cultivables.
 
La pobreza supera el 65% de los hogares rurales y a pesar de escases en la que viven generan el 76 por ciento de la producción agrícola del país.
 
En Honduras la pobreza se ha profundizado a partir del año 1992 con la aplicación del modelo neoliberal  y su instrumento privilegiado en el agro con la Ley de Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola, otro de los factores en el atraso son los Tratados de Libre Comercio, TLC, más el dramático impacto de la hambruna y el cambio climático como el fenómeno del Niño que ocasiona en 146 municipios la sequedad de la tierra y la falta de agua que afecta a 161,403 familias en el campo.
 
También es necesario evaluar el impacto del El Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centro América y República Dominicana CAFTA-DR en la agricultura, firmado el 5 de agosto de 2004 y aprobado por el Congreso Nacional el 3 de marzo de 2005, mediante el Decreto 10-2005, este tratado va más allá de un acuerdo comercial y responde a los intereses de la gran potencia de Estados Unidos, ya que su único interés es reforzar su presencia geoestratégica en una región considerada como su “patio trasero”.
 
Por este convenio en los últimos años se ha reducido el número de productores y productoras de granos básicos, de 1993 y el 2010 un total de 204 mil 684 productores han abandonado la actividad de granos básicos.
 
Según Gustavo Irías coordinador del Centro de Estudios para la Democracia, CESPAD, expreso que el país está a diez años de vigencia del TLC de Centroamérica y Republica Dominicana con los Estados Unidos, han valorado los impactos en estos destaca que este convenio ha significado un desestimulo de la producción de granos básicos en la economía campesina a pequeña escala, ha sido fuertemente afectada al grado de que en este tiempo ya no hay productoras y productores.
 
Irías sostuvo que “de continuar la tendencia tendremos una profundización de la pobreza, porque un país que no produce su propio sustento, difícilmente podrá hacer frente a su dieta básica alimentaria, no va a tener en su mesa frijoles y arroz”.
 
Por su parte, Jorge Díaz coordinador de la Red Comal expreso que esta alianza por la alimentación es la suma de los esfuerzos de las organizaciones que trabajan en el enfoque de los derechos humanos a la alimentación, para hacer eco en las instancias gubernamentales y que escuchen a las organizaciones las alternativas que plantean.
 
El trabajo es hacer un acercamiento con las instancias de la sociedad civil y de gobierno, para presentarles las propuestas desde la Alianza por el Derecho Humano a la Alimentación y así influir en la toma de decisiones del Estado de cara a la crisis alimentaria que existe en el país, concluyó Díaz.