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Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- El derecho a la alimentación es un derecho reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 como parte del derecho a un nivel de vida adecuado y está consagrado en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966.
 
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en su informe sobre “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2015”, establece que en Honduras hay un millón de personas subalimentadas, lo que significa que tienen una dieta alimentaria insuficiente por las cantidades ingeridas o los alimentos que está consumiendo la población carece de los nutrientes necesarios para el desarrollo físico y mental de las personas.
 
Informes de organismos internacionales señalan, que Honduras ocupa el primer lugar en América Latina en indicadores de pobreza y pobreza extrema, lo que significa que más de seis millones de hondureños y hondureñas sufrimos hambre o estamos en riesgo de padecerla. Según el Foro Social de la Deuda Externa (FOSDEH), solo en el primer semestre de este año, 200 mil nuevos pobres se han sumado a las estadísticas, que no tienen como satisfacer sus necesidades básicas fundamentales, como alimentación, vivienda, salud o educación.
 
El derecho a la alimentación tiene que ver con el principio de la vida, aguantar hambre puede afectar la capacidad de aprender de nuestros niños y niñas, el crecimiento físico y desarrollo de sus habilidades, lo que tendrá un impacto negativo a lo largo de su vida. 
 
Como Madre Tierra, queremos llamar la atención de los tomadores de decisiones sobre grave situación que viven los campesinos y campesinas del país, quienes producen la mayor cantidad de alimentos que consumimos en el país.
 
Demandamos que se detenga la criminalización de los campesinos y campesinas del país y denunciamos que más de cuatro mil están siendo procesados por demandar el derecho a un pedazo de tierra, donde poder garantizar la soberanía alimentaria de su familia y del pueblo hondureño. Es importante recordar que 8 de cada 10 personas que producen alimentos en América Latina y el Caribe son pequeños agricultores.
 
Alertamos que existe una estrecha relación entre el agravamiento de la situación del hambre y el cambio climático en nuestro país, donde se empieza a sentir con fuerza sus efectos.  Es necesario que el Estado tenga una política clara y transparente para enfrentar el hambre en el país, que se vuelve una situación permanente en las grandes ciudades y comunidades afectadas por la sequía. 
 
Solicitamos que los recursos destinados la lucha contra la pobreza y el hambre, deben ser administrados con transparencia y honestidad, sin distingos ninguna naturaleza, considerando primero la situación de las personas que viven en situación de pobreza.
 
Necesitamos apoyo para la producción de alimentos en áreas urbanas, donde estamos haciendo esfuerzos porque las familias tengan acceso alimentos sanos y nutritivos, a través de huertos familiares, que vengan aminorar el hambre de nuestro pueblo. Al pueblo hondureño y a la comunidad internacional hacemos un llamado a no dejarnos solos en esta lucha contra el hambre en el país.