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Choluteca, Honduras (Conexihon).- Llegó a inicios del año pasado al Instituto José Cecilio del Valle, para conocer la forma como se desarrollaba el concurso magisterial, entre los cerca de mil que participaban se encontraba Lidia Carolina Rodríguez, una recién egresada del área de Letras y Lenguas y que padeciendo distrofia muscular desde los siete años logró culminar su meta educativa.
 
Su enfermedad progresiva paralizó todo su cuerpo, pero el coeficiente intelectual de la educadora es normal, con una excelente agilidad mental y un lenguaje elevado, quizás porque lee mucho. En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormona) a la que asiste los domingos es ampliamente conocida y tomada en cuenta. Su espíritu de superación y deseos de salir avantes hizo que realizáramos un reportaje titulado “Tengo capacidad para ocupar una plaza magisterial” el que despues de ser leído por millares de personas que se solidarizaron con ella y la tomaron como heroína de la educación.

 
Su caso fue conocido por la junta de selección y el Director Departamental de Educación Alexander Velásquez quien la ubicó con 18 horas en el Instituto Lempira, de San Marcos de Colón, pero por la dificultad para trasladarse y lo oneroso de los pasajes la trasladó al José Cecilio del Valle, donde impartió clases durante una semana.
 
Luego pasó a una consejería, donde se desenvuelve exitosamente y los alumnos le guardan respeto y consideración, la dirección mandó a construir rampas para que la mentora se pueda desplazar con facilidad por las instalaciones del veterano instituto.
 
Maestra del año…
 
Su esfuerzo y sacrificio captaron la atención de ministro Marlon Escoto, quien la nombró Maestra del Año y el pasado 17 de septiembre recibió un homenaje especial y los medios de comunicación nacionales hicieron sendas coberturas de la tesonera educadora, que por su esfuerzo y perseverancia se convierten en ejemplo de superación y su premio lo comparten todas las personas con capacidades especiales. Por su éxito y ejemplo de vida el alcalde de Choluteca la nombró Mariscal de la celebración y para el desfile del 1 de octubre con motivo del 168 aniversario de haber obtenido el título de ciudad iba muy guapa y elegante en un vehículo especial, a su paso era aplaudida y vitoreada por los chorotegas.
 
Lidia Carolina estaba muy feliz y que decir de su madre que a lo largo de los años ha sido su mejor amiga, inseparable compañera, sin mencionar a todas las personas que sin saberlo han hecho la labor de ángeles. Desde quien en algún momento le prestó materiales de estudio, ayudo a empujar su silla de ruedas, el taxista que la cargó al llegar a su destino y tantas personas anónimas que comparten con Lidia carolina su éxito y desean para ella lo mejor.