Versión para impresiónVersión PDF
Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- Un grupo de líderes religiosos y defensores de derechos humanos pertenecientes a la Coalición de Apoyo de Carolina del Norte mostró su preocupación este martes 16 de agosto ante la campaña de odio que impera en el país contra la Comunidad Lésbico Gay Transexual, Bisexual e Intersexual (LGTBI), así como el silencio de la cúpula de la iglesia en torno a esta problemática.
 
 Reverendo David Mateo

En conferencia de prensa, la coalición norteamericana de apoyo a la comunidad LGTBI en Honduras, hizo un fuerte llamado a los líderes de la iglesia cristiana para que “respondan contundentemente” en rechazo a estas muestras de odio que van desde las campañas de estigmatización, amenazas y el asesinato hacia quienes líderes y lideresas de la diversidad sexual.

 
Además mostraron su solidaridad con los familiares de más de 200 miembros de este sector de la población asesinados en Honduras y cuyos asesinatos permanecen impunes, de acuerdo a un comunicado emitido por la congregación religiosa internacional.
 
La Coalición está conformada por la Iglesia Unida de Chapel Hill, el Centro Hispano de Durham y otros Testigos de Justicia, de varios países de la región centroamericana.
El reverendo David Mateo, integrante de la agrupación cuestionó que la cúpula religiosa en el país se pronuncie cuando observa “a una pareja de la misma orientación sexual tomados de la mano, pero guarda silencio con los grandes problemas sociales que el país tiene”.
 
Iglesia debe ser generadora de cambios hacia respeto de DD HH
 
En alusión hacia el papel de la cúpula religiosa hondureña, que participa activamente en la vida gubernamental, Mateo reflexionó sobre la necesidad que exista voluntad de realizar acciones de incidencia en pro de las demandas legítimas de la diversidad sexual.
 
        La coalición norteamericana hizo un fuerte llamado a los líderes             de  la iglesia cristiana para que “respondan contundentemente”         en rechazo a estas muestras de odio.

“Hay una iglesia que parece estar entretenida con luces y la música y es este sector que tiene el poder político, familiares dentro de las estructuras de gobierno y no hacen incidencia para un cambio en la forma de aborda y generar cambios hacia la inclusión y respeto de los derechos humanos de sectores vulnerables”, acusó.

 
A manera de antecedente, en el mes de noviembre del año pasado, una comisión del Congreso Nacional se reunió con representantes de la Confraternidad Evangélica Hondureña (CEH) para conocer una supuesta reforma al artículo 112 de la actual constitución de la república, el cual habla sobre los términos legales del matrimonio en el país y permitiría la unión entre las la comunidad de la diversidad sexual.
 
Luego de esta reunión selecta, el titular del Poder Legislativo, Mauricio Oliva, se pronunció a través de sus redes sociales, en contra de cualquier iniciativa que permita la unión legal entre quienes integran la comunidad LGTBI.
 
En contexto
 
En la mitad del presente año, iniciando en el mes de abril del presente año la comunidad LGTBI se vio fuertemente atacada por la ola de violencia en el país. El reciente 15 de abril, producto de una golpiza, falleció la defensora de derechos humanos Alejandra Padilla. De acuerdo a una alerta emitida por IM- defensoras, Padilla fue encontrada a orillas de una carretera que conduce hacia a la salida vieja a La Lima, posteriormente trasladada a un centro hospitalario donde expiró.
 
Entre los días 02 y 03 de junio, en la ciudad de San Pedro Sula fueron asesinados René Martínez Izaguirre, Presidente de la Comunidad Gay en aquella ciudad del norte y la voluntaria del Colectivo Unidad Rosa, Pamela Martínez.
 
Siempre en la misma ciudad del norte, el 31 de julio fue asesinada la integrante de la diversidad sexual Kristell –cuyo nombre legal era Fernando Barahona-. Por el crimen, hasta el momento se detuvo a un guardia de seguridad de la zona.
 
En un comunicado reciente, publicado por el Sistema de Naciones Unidas en Honduras, se hace un llamado a distintos sectores de la sociedad, entre ellos a los líderes de las iglesias, a promover una cultura de paz y respeto y tolerancia a la diversidad con aras de “eliminar aquellas prácticas que promueven la discriminación, el odio y la violencia contra cualquier colectivo humano”.