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Asesinato de Erick Arriaga podría ser mensaje para periodista Julio Ernesto Alvarado
Asesinato de operador pudo ser claro mensaje camuflado
 
Yo no quiero declarar, tengo miedo, mi miedo es porque mi corazón me dice que me lo mataron los mareros, la zona es de muchos mareros y la policía tiene relación ellos.
 
Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- El operador de Radio Globo, Erick Geovany Arriaga Casco, tenía 10 años de vivir en esa colonia sitiada por la Mara Salvatrucha (MS), para él, ese no era problema, es mas estando ahí, se sentía más seguro, cuentan sus amigos.
 
Según testigos, eran las 10:40 de la noche, cielo despejado, estaba agachado viendo un video en el teléfono, junto a tres vecinos en una acera, poca gente circulaba por la calle de tierra y de pronto, desde una motocicleta dos sujetos le dispararon hasta quitarle la vida.
 
Antes de matarlo, los dos motociclistas no dijeron nada ni dispararon a sus acompañantes, aunque una joven sí resultó herida, producto de una esquirla./ Fotografía: El Heraldo

Justamente en esta zona, el 23 de febrero pasado, lo abatieron y casi de inmediato la versión preliminar policial, y la que se quedó en el imaginario colectivo, fue que su muerte estaba ligada a la barra Revolucionarios, “Revos”, del equipo de fútbol Motagua.

 
Lo que la policía no contó es que el operador trabajaba en una radio que goza de medidas cautelares de protección por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) debido a las amenazas en su contra por el rol que desempeñó durante el Golpe de Estado en Honduras.
 
Tampoco la policía, le informó  a la prensa que Arriaga había recibido amenazas y persecución junto al periodista Julio Ernesto Alvarado que libra una batalla judicial porque una funcionaria de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Belinda Flores, insiste en inhabilitarlo.
 
Y coincidentemente, su asesinato ocurrió un mes después de que el Estado insistía en inhabilitar a Julio Ernesto Alvarado para ejercer el periodismo pese a que esa decisión había sido frenada por una medida de la CIDH.
 
El 28 de enero, un mes ante del crimen de Arriaga, la periodista Dina Meza informó a C-Libre que “la Procuraduría General de la República (PGR) intentaba revocar la medida cautelar número 196-14, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que suspendió la inhabilitación del periodista, Julio Ernesto Alvarado”.
 
Ninguna de las pistas seguidas por Conexihon ni las entrevistas con testigos, vecinos, compañeros y expertos en criminalística, el análisis de perfiles, fotos y antecedentes, reflejan que hubiese habido alguna conducta irregular en la vida de Erick.
 
Las autoridades, al parecer engavetaron el expediente de investigación criminal al concluir que justamente lo mataron por ser “Revo”, sin indagar más sobre las persecuciones que sufrió el muchacho junto al periodista Alvarado.
 
Tenía 21 años de edad, fue asesinado en la colonia 21 de Febrero. Hace cuatro años trabajaba como operador en la capitalina Radio Globo, medio de oposición al gobierno.

Un criminalista consultado concluyó que el ataque era completamente un mensaje directo, y que no querían mayores interpretaciones, por eso lo mataron solo a él. La fuente indicó que si hubieran matado a los cuatro que estaban esa noche, las interpretaciones fueran otras, pero los sicarios cuidaron de ejecutarlo solo a él.  

 
Perseguido junto a periodista intimidado
 
Al consultar al periodista Julio Ernesto Alvarado sobre esos seguimientos, recordó que ocurrieron mientras conducía el programa “Media noche”, en marzo del año pasado, transmitido de 10.00 de la noche hasta las 12.00 o 1:00 de la madrugada por Radio Globo.
 
Asegura que desde hace varios meses intentaron matarlos. A Erick al salir de la radio, lo esperaban sujetos desconocidos, pero la acción oportuna de guardias de seguridad de un local del edificio consiguió que los sujetos huyeran del lugar.
 
El periodista explicó que en varias ocasiones al terminar la programación de la radio, él iba a dejar a Erick a su casa, pero, en al menos siete ocasiones, los persiguieron en vehículos de lujo, motocicletas y una vez casi se estrellan con otro automóvil, en el Bulevar Fuerzas Armadas cuando intentaban huir del seguimiento ilegal.
 
Alvarado declaró que el acoso cesó hasta que suspendió la transmisión del programa y después que solicitó el apoyo de un policía amigo que le asignó una patrulla durante tres meses para que los resguardara.
 
Inclusive con esa vigilancia policial, una vez una camioneta los persiguió cuando la patrulla se había distanciado un poco, no obstante, los patrulleros lograron detectar la acción y la camioneta escapó.
 
Pero una de las veces que sí piensa que los querían matar en la misma radio, fue una noche que al llegar encontró un carro bloqueando en su estacionamiento, preguntó a los guardias de quien era y le contestaron que de un señor que subió a buscarlo, contó Alvarado. Julio subió al piso siguiente a su oficina, al canal, a la radio y a las escaleras del RNP pero no encontró al visitante, bajó y los guardias le informaron que mientras él subía, el misterioso desconocido huyó rápidamente. Solo se andaba cerciorando que Julio ya estaba en la radio.
 
El periodista Julio Ernesto Alvarado aseguró que no tiene información que lo haga pensar que a Erick lo mataron por intimidarlo a él, pero como hipótesis no lo descarta. 

Luego, en pleno programa, hombres armados en una camioneta se estacionaron frente a la radio, listos para un ataque, por lo que un celador advirtió a Erick, quien iba a comprar a un negocio en el primer nivel, que no bajara porque los estaban esperando.

 
El muchacho regresó y los celadores tomaron posiciones de defensa, los sujetos armados, al mirar la reacción, decidieron marcharse, aunque continuaban pasando frente al edificio.  Alvarado recordó que esa noche se estuvieron hasta las 3.00 de la madrugada, con Erick y una persona más, esperando que la camioneta no volviera a pasar y que tuvo que salir en camiseta para que no lo reconocieran.
 
“Esa vez sí creo que la intención era matarnos en la cabina, empezando por Erick porque era el que bajaba a comprar”, cuenta. 
 
El periodista aseguró que no tiene información que lo haga pensar que a Erick lo mataron por intimidarlo a él, pero como hipótesis no lo descarta. “Y la policía nunca me ha buscado para pedirme información, y saben que hasta denuncias presenté sobre esas persecuciones”.
 
Del otro lado, está la madre triste y con miedo, Bessy Lorena Casco. Ella reveló, “a veces pienso que lo mataron por envidia, varias veces lo siguieron de la radio, en esas ocasiones cerraba a la 1:00 de la madruga. ‘Nos siguieron, casi nos matan’, dijo una noche; lo seguían en el carro con Julio Ernesto, hasta el celular botó una vez, entonces yo le dije que dejara de trabajar ahí porque son de la Resistencia, dice que en la persecución tomaron varias rutas y Julio le dijo nos vamos a matar, al menos tres veces los siguieron”.
 
Resistencia es el término para denominar a las personas opositoras al Golpe de Estado del 28 de junio de 2009.
 
Un trabajador ejemplar
 
Cuando Arriaga era un adolescente de 17 años, Miguel Ordóñez, operador de radio Globo, lo llevó para entrenarlo, “le costó un poquito pero aprendió”, recordó Ordóñez. Casi nunca recibió reclamos por su trabajo. Su labor era tan buena que en los últimos meses Erick sentía hasta cierto malestar porque era el primero que llamaban ante cualquier emergencia en situaciones laborales.
 
Ordóñez conocía a Erick desde niño. Arriaga apenas cursó sexto grado, sacó un curso en el Instituto de Formación Profesional (Infop), en estructuras metálicas, oficio que nunca pudo ejercer.
 
“Éramos muy cercanos, en las fotografías que aparece está con mi saco, era cipote alegre y tan servicial que dejaba de estar en casa para colaborar en la radio”, contó Cesar Silva.

Mientras tanto, César Silva, periodista de Globo TV al momento de la entrevista, indicó que  durante la emisión del programa La Vanguardia en Globo TV, “al medio día normalmente compramos arroz chino para almorzar, muchas veces hablamos de los riesgos.

Yo vivo en una zona difícil, pero ahí todos nos conocemos, por eso no tengo problemas, me decía Erick; entonces hablamos de tomar medidas permanentemente, él decía que un taxista lo contrataba la mamá para que lo fuera a traer, o Miguel lo llevaba al salir a las 10.00 de la noche”.

“El domingo antes de su asesinato me dijo Liki, el culón tiene hambre. Decía así porque era proporcionado de nalgas, y ahorita no está Julio Ernesto, para bajarlo, dijo, para comprar comida y nos reíamos”, recuerda.
 
“Éramos muy cercanos, en las fotografías que aparece está con mi saco, era cipote alegre y tan servicial que dejaba de estar en casa para colaborar en la radio”, contó Cesar Silva, también protegido por medidas cautelares porque ha sufrido secuestro, amenazas a muerte por parte de militares e intimidación judicial. Silva fue el periodista que reveló el escándalo de corrupción en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).
 
Otra vecina de la 21 de Febrero, entrevistada al respecto, también dio referencias positivas de Erick, al igual que otros amigos consultados.
 
Familia bajo amenazas
 
El Estado no ha procurado hasta ahora garantizar el derecho de conocer la verdad de los hechos que tiene la madre de Arriaga, por si eso no fuera suficiente, ahora es víctima de desplazamiento forzado por la violencia.
 
“Mi hijo nunca fue amargado, siempre fue jovial, durante 21 años que lo tuve, nunca lo conocí enojado, tenía un carácter sonriente. Cuando se enojaba se ponía serio pero hasta ahí nomás”, recuerda Bessy Lorena Casco, madre del muchacho.
 
La familia de Erick abandonó la colonia donde vivía, porque según Lorena, no encuentra explicaciones que justifiquen el asesinato, pues, reconoce que si Erick hubiera andado en malos pasos habría razones, mas esa incertidumbre de no saber nada la llevó a protegerse, al menos escapando del lugar.
 
“Fue un cipote que desde los 17 años asumió la manutención de la casa, nos sostenía a mí, a mi sobrino, a su esposa, y a mi otro hijo de 18 años, era la cabeza de la casa, cuando empezó a trabajar yo también trabajaba; a los tres meses me despidieron, desde ese entonces, tomó la batuta de la casa porque el papá se fue para Estados Unidos y no mandó nada, ya él era todo, yo me admiro de la clase de hijo que tenía y la gente lo admiraba porque se quitaba el bocado para dárselo a quien lo necesitaba, era tan responsable, amigable y servicial”, cuenta Bessy, tratando de no llorar.
 
“Desde niño él era quien iba a cobrar mi salario y luego se iba a hacer las compras al mercado y al supermercado, siempre traía lo que yo necesitaba”, dice Bessy, viajando a los recuerdos donde se encuentra muy a menudo con Erick. Sus hijos prácticamente se crecieron solos, al cuidado de Erick, que también era un menor, y por eso agradece “a Dios porque pese a esa condición, sus hijos nunca se le perdieron”.
 
Casco informó que desde que Arriaga era niño, ella trabajaba de 7.00 de la mañana hasta las 7.00 de la noche. /Fotografía: Diario Tiempo

Erick solo quería comprarle una casa a su familia y estaba decidido, a que si lo despedían de la radio, se iría a EEUU. La compañera de hogar de Erick, en estos momentos también estaba desempleada y Erick asumía la responsabilidad de su casa.

 
La mamá le advertía el peligro en las barras, “un día de estos te van a matar”, le decía Bessy. En diversas ocasiones lo castigó severamente por haberse ido al estadio sin su permiso. 
 
“Era tan fanático que todas las camisas el Motagua las tenía, aunque pequeño le daba unas ‘malmatadas’ con el palo de la escoba porque me decían ese cipote está en la Revo, anda en el estadio, entonces le decía, ‘antes que otro perro te mate, mejor te mato yo, porque me dolió parirte, me dolerá matarte pero al menos fui yo, pero me decía no le ponga mente’, y no me explico de donde le sale eso de Motagua porque todos somos olimpistas aunque no fanáticos, solo el salió fanático del Motagua”.
 
Bessy reconstruyó los últimos días con su hijo, recordando que el 21 de febrero era el día de la colonia y desde el 20 se quedaban despiertos hasta media noche para escuchar las mañanitas, es una tradición del barrio.
 
“Señora, vaya a dormir, me dijo a media noche, luego el 21, sábado, les hice el almuerzo y por la noche fuimos a una fiesta de la colonia hasta las 4.00 de la madrugada del domingo 22, nos acostamos, a las 12 del medio día me preguntó si estaba el almuerzo, les freí pollo, ese día me dijo que iba al estadio, luego llegó y le pregunté si estaba preocupado, pero me dijo que no”.
 
El lunes 23 la misma rutina, entonces hice el almuerzo temprano porque iba a salir a traer un dinero, no lo vi preocupado, yo salí y en la noche regresé, Gaby, la mujer de él me preguntó qué haríamos de cena, “entonces le hizo como a las 9.00 de la noche chorizo barbacoa y huevos…”.
 
Pese a que la muerte ya rondaba el lugar, “yo no presentí nada y esto que dicen que las madres presientes, ya eran las 10:00 de la noche y tenía sueño pero no me fui a acostar, me quedé en el mueble, hasta que a las 10 y minutos Gaby me pregunta ¿ya vino su hijo?, y en eso me cae una llamada. La mamá de un amigo de él, aunque yo vi raro y hasta pensé que me había conseguido trabajo porque en la tarde estuve chateando con ella. -Hola Nery, le dije; -hola Lore, me dice, venga mire su muchachito, pero corra, me dijo”.
 
“Entonces salí corriendo como loca, ahí sí dije me lo mataron, pero no lloré, llegué me le acosté encima, le dije hijo luche por su vida, yo no escuché ni los disparos, estaba cerca, todo mundo escuchó y yo no, lo vi tirado, no lloraba, luche por vivir porque no tengo a nadie más, le dije, pero ya no respiraba”.
 
Ella permaneció en la acera con su hijo y con el dolor encerrado en las lágrimas. Llegó la policía, a las 3:00 de la madrugada –unas cinco horas después del crimen- vinieron los médicos forenses para hacer el levantamiento legal del cuerpo. Ahí la policía encontró un papel que hace alusión a la barra de los Revolucionarios.
 
Sin embargo, el Equipo de Investigación de C-Libre visitó la escena del crimen unos días después, constató que en el lugar, hay “placazos” (grafitis) de la MS en las paredes, para delimitar territorio. La gente prefiere no hablar y es claro que la MS nos vigilaba desde que entramos a la colonia. Algunos vecinos aseguraron que ese papel estaba pegado en la pared de la pulpería hace muchos meses, con los disparos se desprendió y cayó en la escena del crimen. La policía la vio como suficiente evidencia para dar una versión mediática que explicara las causas y hechores del crimen.
 
Lo que siguió al crimen no fue una investigación sino un archivo para el expediente, pues, hasta ahora ni la madre ni la esposa ni compañeros de trabajo de Erick fueron entrevistados para conocer si había sospechas o indicios. La policía que el proceso sigue en investigación. La madre de Erick y la esposa solo fueron interrogadas por policías para solicitarles el número de teléfono porque las llamarían para que fuera a declarar, pero no ha ocurrido.
 
“Yo no quiero declarar, tengo miedo, mi miedo es porque mi corazón me dice que me lo mataron los mareros, la zona es de muchos mareros y la policía tiene relación ellos”, dijo con temor pero con franqueza.
 
La madre de Erick relató que al morir su hijo, fue a la radio a cobrar la quincena que le debían, cuando le habían pagado, le preguntó a Alejandro Villatoro, dueño de la empresa, si su hijo tenía algún seguro o algún otro derecho y le contestó que no tenía nada más y  le ofreció que podría ayudarla con los gastos del sepelio, entregándole un cheque por diez mil lempiras. David Romero, director de la Radio, aseguró que efectivamente nadie tiene seguro en el medio, pese a que al menos hay cinco personas en esa empresa con medidas cautelares.